Cuevas de Isturitz
Habitadas desde el Paleolítico, guardan secretos de miles de años.
— Puertas al mundo subterráneo de Amalur —
Las cuevas de Euskal Herria no son simples accidentes geológicos: son las puertas al reino de Amalur, la Madre Tierra. Desde tiempos inmemoriales, los vascos han considerado estos lugares como espacios de poder donde el mundo visible y el invisible se encuentran.
En su interior habitan seres de todo tipo: Mari tiene sus palacios subterráneos en Anboto, Txindoki y otras cumbres; las lamias peinan sus cabellos junto a ríos subterráneos; los jentilak guardan tesoros de oro; y las almas de los ancestros esperan su momento de descanso eterno.
Quien entra en una cueva sin el debido respeto se arriesga a despertar a sus guardianes. Pero quien entra con humildad y corazón puro puede recibir visiones, conocimientos o incluso tesoros. Los pastores dejaban ofrendas de leche y pan en las entradas de las cuevas para mantener la buena relación con sus habitantes.
Se dice que todas las cuevas están conectadas entre sí a través de túneles que recorren el interior de la tierra. Por ellos viajan Mari cuando cambia de morada, los genios en sus asuntos misteriosos, y las almas hacia su destino final en el seno de Amalur.
Habitadas desde el Paleolítico, guardan secretos de miles de años.
Escenario de leyendas de brujas y aquelarres nocturnos.