Establos de caseríos
Donde Akerbeltz velaba por la salud del ganado.
— Akerbeltz: el macho cabrío protector del ganado —
En los caseríos vascos existía la costumbre de mantener un aker beltz (macho cabrío negro) en el establo junto al resto del ganado. Este animal no era solo una cabeza más del rebaño: era el guardián espiritual que protegía a vacas, ovejas y caballos de enfermedades y maleficios.
Se creía que Akerbeltz, el numen del macho cabrío, habitaba en cada ejemplar negro del establo. Su presencia ahuyentaba a los genios malignos que causaban epidemias en el ganado, las brujas que podían "aojar" a las vacas para que dejaran de dar leche, y los espíritus que provocaban abortos en las ovejas preñadas.
El macho cabrío negro tenía sus propios rituales de cuidado. Se le daba de comer antes que a los demás animales, se respetaba su lugar preferido en el establo, y nunca se le golpeaba ni se le faltaba al respeto. Ofender al macho cabrío negro era ofender a Akerbeltz, y la desgracia caería sobre el ganado.
Esta tradición pervivió hasta bien entrado el siglo XX en zonas rurales de Euskadi, aunque la Iglesia intentó erradicarla asociándola a prácticas diabólicas. Para los baserritarras, sin embargo, era simplemente la forma ancestral de proteger la riqueza del caserío.
Donde Akerbeltz velaba por la salud del ganado.
Donde el macho negro acompañaba al rebaño trashumante.