Monte Anboto
Morada principal de Mari, donde Aatxe guarda la entrada a sus dominios.
— Aatxe, el toro rojo que protege las cuevas sagradas —
En las profundidades de las cuevas donde Mari tiene su morada, habita un guardián terrible: Aatxe, el joven toro de pelaje rojo como la sangre y ojos que brillan como brasas encendidas. Es la encarnación del poder de la diosa madre, su protector y ejecutor de justicia contra quienes osan profanar los lugares sagrados.
Cuentan los ancianos que Aatxe emerge de las simas en las noches de tormenta, cuando los rayos rasgan el cielo y el trueno retumba entre las montañas. En esas horas terribles, recorre los caminos de montaña castigando a los viajeros que se atreven a transitar por donde no deben, a quienes trabajan cuando deberían estar en casa, a los que faltan al respeto a los ritmos sagrados de la naturaleza.
Se cuenta de un pastor que, buscando refugio de la tormenta, se adentró en una cueva en el monte Anboto. En la oscuridad, sus ojos se fueron acostumbrando a la penumbra y descubrió tesoros amontonados y una mujer de belleza sobrenatural: Mari en persona. Pero antes de que pudiera huir, escuchó un bramido que helaba la sangre.
Aatxe surgió de las sombras, sus ojos ardiendo con fuego sobrenatural. El pastor corrió como nunca había corrido, sintiendo el aliento caliente de la bestia en su nuca. Solo cuando cruzó el umbral de la cueva y pisó tierra consagrada por una cruz, el toro se detuvo. Desde entonces, el pastor jamás volvió a subir al monte, y advertía a todos del guardián que protege los secretos de Mari.
Morada principal de Mari, donde Aatxe guarda la entrada a sus dominios.
Simas y cavernas protegidas por el toro rojo en todo Euskal Herria.