Montañas del exilio
Donde los Jentilak buscaron refugio tras su éxodo.
— El éxodo de los gigantes —
Una noche, los Jentilak vieron una luz extraña en el cielo oriental. Era una nube luminosa, una estrella que nunca habían visto antes. Consultaron a su anciano más sabio, Olentzero, quien estudió la señal durante horas en silencio, con el rostro cada vez más sombrío.
"El Kixmi ha nacido", anunció finalmente con voz temblorosa. "Ha llegado el que cambiará el mundo. Nuestra era ha terminado". Los gigantes se miraron unos a otros, comprendiendo que sus días de gloria habían llegado a su fin.
Y así, los gigantes emprendieron su último viaje. Unos se marcharon hacia las montañas más lejanas, buscando refugio en cuevas olvidadas. Otros se arrojaron por los precipicios, prefiriendo la muerte a vivir en un mundo nuevo que no comprendían. Solo Olentzero decidió quedarse, adoptando las costumbres de los humanos.
Olentzero se convirtió en carbonero, viviendo humildemente en los bosques. Y cada invierno, cuando llega la noche más larga, baja de las montañas para traer regalos a los niños, el último recuerdo viviente de la era de los gigantes, el único Jentil que eligió adaptarse en lugar de huir o morir.
Donde los Jentilak buscaron refugio tras su éxodo.
Donde algunos gigantes eligieron acabar sus días.

