Cueva de Zugarramurdi
El escenario legendario de los aquelarres.
— La persecución de las mujeres sabias vascas —
En el año 1610, la pequeña aldea de Zugarramurdi, en los confines de Navarra con Francia, se convirtió en escenario de uno de los episodios más oscuros de la historia vasca. La Inquisición española, convencida de haber descubierto un nido de brujas, procesó a cientos de vecinos acusados de pactos demoníacos y aquelarres nocturnos.
Las acusadas eran en su mayoría Sorginak: mujeres sabias conocedoras de hierbas curativas, parteras que asistían nacimientos, curanderas que aliviaban males con remedios tradicionales. Pero la mirada inquisitorial veía en su sabiduría ancestral pruebas de brujería y pactos con el diablo.
Se dijo que volaban por las noches sobre escobas de retama hacia la cueva de Zugarramurdi, donde celebraban aquelarres ante el demonio en forma de macho cabrío. Se habló de ungüentos mágicos, transformaciones animales y maleficios contra vecinos. Pero lo que realmente ocurría en aquellos prados era algo mucho más simple: la celebración de ritos paganos ancestrales que habían sobrevivido siglos de cristianización.
El auto de fe de Logroño de noviembre de 1610 condenó a muerte a once personas, cinco de las cuales fueron quemadas vivas. Pero el inquisidor Alonso de Salazar Frías, tras investigar a fondo, declaró que no había encontrado prueba real alguna de brujería. Su informe fue tan contundente que la Inquisición española nunca más procesó a brujas. Las Sorginak de Zugarramurdi, con su sacrificio, pusieron fin a la caza de brujas en España.
El escenario legendario de los aquelarres.
Akelarrea, donde se celebraban las reuniones rituales.