Selva de Irati
Bosque ancestral donde el Basajaun cultivaba sus campos secretos.
— Cómo el Basajaun enseñó la agricultura a los humanos —
En los tiempos más antiguos, cuando los humanos aún no conocían los secretos de la tierra, el Basajaun guardaba celosamente el conocimiento del cultivo del trigo en sus dominios boscosos. Los hombres vivían de la recolección y la caza, sin saber que bajo la tierra dormían semillas capaces de alimentar a pueblos enteros.
Un día, un joven astuto llamado San Martinico (o Martintxiki en euskera) decidió que era hora de que los humanos obtuvieran este valioso saber. Se acercó a los bosques donde el Basajaun cultivaba sus campos secretos y observó cómo el gigante peludo sembraba las semillas doradas en surcos perfectos.
Martintxiki esperó a que el Señor del Bosque se durmiera tras el duro trabajo. Entonces, con sigilo de gato montés, se deslizó hasta el granero del gigante y llenó sus zurrón con semillas de trigo. Pero el Basajaun despertó y, furioso, lanzó su hacha contra el ladrón que huía.
El hacha rozó el talón del joven, pero las semillas ya estaban en manos humanas. El Basajaun, sabiendo que no podía recuperar lo robado, gritó: "¡Martinico, Martinico! ¿Has sembrado ya el trigo?" De este modo, aunque enfadado, reveló también el momento adecuado para la siembra. Así nació la agricultura entre los vascos, un regalo arrancado al Señor del Bosque mediante la astucia.
Bosque ancestral donde el Basajaun cultivaba sus campos secretos.
Cima sagrada vinculada a las leyendas del Señor del Bosque.