Caminos solitarios
Donde los viajeros escuchan voces inexplicables.
— Los sonidos que hablan en la noche —
Gaueko no siempre ataca directamente. A menudo, prefiere advertir antes de castigar. Y sus advertencias vienen en forma de sonidos que helaban el corazón de quienes los escuchaban en la oscuridad de la noche vasca, donde el silencio era tan profundo que cualquier sonido parecía sobrenatural.
Un silbido largo y quejumbroso que parecía venir de todas las direcciones a la vez. Un susurro que decía el nombre del viajero aunque nadie estuviera cerca. El crujido de pasos a sus espaldas que se detenían cuando él se detenía, y continuaban cuando él continuaba, manteniendo siempre la misma distancia imposible.
Los ancianos enseñaban a reconocer estas señales. Si escuchabas tu nombre en la oscuridad, no debías responder nunca, pues contestar era entregarse. Si oías pasos, no debías mirar atrás bajo ninguna circunstancia. Si un silbido cortaba el silencio, debías buscar refugio inmediatamente. Porque esos sonidos significaban que Gaueko te había visto, y que estaba decidiendo qué hacer contigo.
Algunos viajeros contaban haber sentido una respiración helada en su nuca, o haber escuchado risas apagadas cuando huían hacia las luces del pueblo. Gaueko disfrutaba del miedo tanto como del castigo, y a veces dejaba ir a sus presas solo para verlas correr despavoridas hacia la seguridad del hogar.
Donde los viajeros escuchan voces inexplicables.
Territorio de Gaueko y sus misteriosos sonidos.