Cuevas de Mari
Las moradas subterráneas donde nacieron y fueron educados los gemelos.
— Los gemelos de la dualidad —

De la unión de Mari, la diosa madre, y Sugaar, la serpiente de fuego, nacieron dos hijos gemelos: Atarrabi y Mikelats. Aunque nacidos del mismo vientre sobrenatural, sus naturalezas eran opuestas como el día y la noche.
Ambos fueron confiados a un genio del inframundo para su educación en las artes mágicas. Durante años aprendieron los secretos del cosmos en las profundidades de una caverna. Pero llegó el momento de elegir su destino.
Atarrabi, el bondadoso, eligió escapar hacia la luz del sol. Emergió de la cueva para ayudar a la humanidad, enseñándoles agricultura, medicina y justicia. Algunas leyendas lo identifican con un santo cristiano, ejemplo de cómo la tradición pagana se fusionó con la nueva religión.
Mikelats, el maligno, prefirió permanecer en la oscuridad. Se asoció con las tormentas, los rayos y las desgracias. Cuando el granizo destruye las cosechas o un rayo incendia un caserío, los ancianos dicen que es obra de Mikelats. Juntos, los gemelos representan el equilibrio dual del cosmos vasco.
Las moradas subterráneas donde nacieron y fueron educados los gemelos.
La morada principal de Mari, madre de los gemelos.