Costa cantábrica
Donde las mareas revelan el poder de Ilargi sobre las aguas.
— El poder de Ilargi sobre las aguas del mar —
Los pescadores vascos siempre supieron que Ilargi gobernaba el mar. Cuando la Luna ascendía plena en el cielo nocturno, las aguas del Cantábrico se elevaban obedientes, inundando playas y entrando en estuarios. Cuando Ilargi mengua, las aguas se retiran respetuosamente.
Se decía que Ilargi y el mar mantenían un antiguo pacto de amor. La Luna tiraba de las aguas hacia ella, añorándolas, y el mar respondía alzándose para acercarse a su amada. Dos veces al día, este cortejo se repetía: marea alta cuando Ilargi llamaba con más fuerza, marea baja cuando su influencia se debilitaba.
Los marineros consultaban las fases de la Luna antes de hacerse a la mar. Luna nueva y luna llena traían mareas vivas, más intensas y peligrosas. Los cuartos creciente y menguante producían mareas muertas, más suaves para la navegación. Ignorar a Ilargi era arriesgar la vida en el mar.
Esta creencia tenía aplicaciones prácticas: se sabía cuándo los peces se acercaban a la costa, cuándo era seguro mariscar en las rocas, y cuándo las barcas podían atracar. Ilargi no solo guiaba a los muertos; también dirigía la vida de los vivos.
Donde las mareas revelan el poder de Ilargi sobre las aguas.
Donde los marineros observaban la Luna antes de zarpar.