Caseríos de Euskal Herria
Donde la eguzkilore protege las puertas desde hace siglos.
— Eguzkilore: la protección contra los seres nocturnos —
Cuenta la leyenda que, en los primeros tiempos, los humanos vivían aterrados por las criaturas de la noche. Brujas, lamias y genios malignos acechaban cuando el sol se ocultaba, y no había forma de mantenerlos alejados de los hogares.
Los humanos suplicaron ayuda a Amalur, la Madre Tierra. Ella, compadecida, creó una flor especial: la eguzkilore, la "flor del sol". Esta flor, un cardo silvestre de forma radiada, contenía en sus pétalos la esencia de Eguzki, el Sol mismo.
Amalur enseñó a los humanos a colgar la eguzkilore en las puertas de sus casas. Cuando las criaturas nocturnas llegaban con intenciones malignas, quedaban fascinadas por la flor, creyéndola el sol verdadero. Pasaban la noche entera contando sus innumerables pétalos, sin poder entrar, hasta que el amanecer las obligaba a huir.
Hasta el día de hoy, en muchos caseríos vascos se puede ver una eguzkilore seca colgada junto a la puerta principal. Es el antiguo talismán que protege el hogar de los males de la noche.
Donde la eguzkilore protege las puertas desde hace siglos.
Donde crece el cardo silvestre, la flor del sol.