Cuevas pirenaicas
Guaridas donde moraba Tartalo según la tradición oral.
— Cómo burlar al cíclope de un solo ojo —
Un joven pastor se refugió de la tormenta en una cueva profunda, sin saber que era la guarida de Tartalo, el terrible gigante de un solo ojo. Cuando el cíclope regresó, cerró la entrada con una roca que cien hombres no podrían mover. El pastor comprendió que había caído en la trampa más mortal de los montes vascos.
El pastor observó cómo Tartalo devoraba a sus compañeros uno tras otro, eligiendo cada noche a su víctima entre sollozos de terror. Pero mientras el gigante dormía su sueño de monstruo, el joven afiló una estaca en silencio. Cuando Tartalo pidió vino, el joven le ofreció jarra tras jarra hasta que el gigante cayó en sueño ebrio. Entonces clavó la estaca ardiendo en su único ojo.
Ciego y furioso, Tartalo se sentó junto a la entrada para tocar a cada oveja que salía, palpando sus lomos lanudos para atrapar al pastor. Pero el joven se ató bajo el vientre del carnero más grande, y así escapó mientras el gigante palpaba en vano el lomo del animal, sin imaginar que su presa colgaba debajo.
Esta historia se cuenta en los caseríos como ejemplo de que la astucia vence a la fuerza, y de que incluso el ser más débil puede derrotar al más poderoso si mantiene la calma y observa las debilidades de su enemigo. El pastor se convirtió en héroe local, y su historia ha pasado de generación en generación durante siglos.
Guaridas donde moraba Tartalo según la tradición oral.
Donde los pastores buscaban refugio durante las tormentas.