Cuevas de montaña
Las moradas del Tartalo en las profundidades de la tierra.
— El monstruo de un solo ojo y la astucia humana —
Tartalo era un gigante de un solo ojo que habitaba en las cuevas de las montañas. Al igual que el Polifemo griego, capturaba a viajeros y pastores para devorarlos. Su enorme ojo, situado en el centro de la frente, brillaba en la oscuridad de su guarida.
Un día, Tartalo atrapó a un joven pastor y lo encerró en su cueva junto a otros prisioneros. Pero el muchacho era listo y trazó un plan. Mientras el cíclope dormía, calentó un asador al fuego hasta que estuvo al rojo vivo y se lo clavó en el único ojo, dejándolo ciego.
El pastor intentó escapar, pero antes el Tartalo le había regalado un anillo mágico. Cuando el joven se lo puso, el anillo comenzó a gritar sin cesar: "¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!". El cíclope ciego, siguiendo el sonido, perseguía a su presa sin descanso.
Solo cortándose el dedo y arrojándolo a un precipicio consiguió el pastor librarse del objeto maldito y escapar con vida. La leyenda enseña que la astucia supera a la fuerza, pero también advierte de los peligros de aceptar regalos de los monstruos.
Las moradas del Tartalo en las profundidades de la tierra.
Los territorios salvajes donde el cíclope acecha a los viajeros.