Cuevas de montaña
Las moradas tradicionales de Herensuge en las profundidades de la tierra.
— La bestia de siete cabezas —

Herensuge, el temible dragón de siete cabezas, aterrorizaba los valles de Euskal Herria desde su cueva en las montañas. Su aliento venenoso marchitaba las cosechas y su rugido hacía temblar las casas más sólidas.
La bestia exigía un tributo espantoso: cada cierto tiempo, los aldeanos debían entregar un joven o una doncella para saciar su hambre. Quien se negara vería su pueblo arrasado por las llamas que brotaban de las siete fauces del monstruo.
Durante generaciones, los pueblos vivieron bajo este yugo de terror. Hasta que un día, un héroe se alzó contra la bestia. En algunas versiones es un caballero sin nombre, en otras es un santo cristiano armado con la fe. El héroe se enfrentó a Herensuge en su propia cueva.
La batalla fue terrible, pero al final, una a una, las siete cabezas del dragón cayeron bajo la espada del héroe. Los valles quedaron libres del horror, y las generaciones futuras recordaron la gesta como el triunfo del orden sobre el caos, del bien sobre el mal.
Las moradas tradicionales de Herensuge en las profundidades de la tierra.
Los territorios que el dragón aterrorizaba con sus incursiones.