Santuario de San Miguel de Aralar
Santuario donde según la leyenda Teodosio construyó una ermita tras ser liberado de sus cadenas por San Miguel.
— Penitente redimido en el Santuario de San Miguel —
Teodosio de Goñi era un caballero navarro que regresaba de la guerra cuando el diablo, disfrazado de ermitaño, le engañó haciéndole creer que su esposa le era infiel con un hombre que dormía en su lecho. Cegado por los celos y la ira, Teodosio entró en su casa y mató a ambos durmientes sin saber que eran sus propios padres, que habían venido a visitarle.
Al descubrir el terrible engaño, el caballero quedó destrozado por el remordimiento. Viajó a Roma para confesar su pecado al Papa, quien le impuso una durísima penitencia: debía vagar por los montes cargando pesadas cadenas hasta que estas se rompieran por voluntad divina. Durante siete años, Teodosio recorrió las montañas de Navarra arrastrando sus cadenas, alimentándose de hierbas y raíces, durmiendo en cuevas.
Un día, mientras descansaba en una cueva de la sierra de Aralar, un terrible dragón apareció dispuesto a devorarlo. Teodosio, incapaz de huir por el peso de sus cadenas, invocó a San Miguel Arcángel. El santo apareció en ese instante, descendiendo del cielo con su espada flamígera, y derrotó al dragón. En ese momento, las cadenas de Teodosio se rompieron milagrosamente, señal de que Dios le había perdonado.
En agradecimiento, Teodosio construyó una ermita en aquel lugar que con el tiempo se convirtió en el Santuario de San Miguel de Aralar, uno de los centros de peregrinación más importantes del País Vasco y Navarra. La imagen románica de San Miguel que allí se venera es una de las más antiguas y veneradas de Euskal Herria.