Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa / Gipuzkoa —
La Sierra de Aralar es un macizo montañoso que se extiende entre Navarra y Gipuzkoa, coronado por cumbres que superan los 1.400 metros de altitud. Este territorio de praderas alpinas, hayedos y roquedos calizos es uno de los espacios naturales más venerados del País Vasco, donde naturaleza, historia y mitología se entrelazan en cada rincón.
En lo alto de Aralar se alza el Santuario de San Miguel, uno de los centros de peregrinación más importantes de Euskal Herria. La leyenda de Teodosio de Goñi, el caballero que fue liberado de sus cadenas por el arcángel tras matar accidentalmente a sus padres, está grabada en la memoria colectiva del pueblo vasco y atrae cada año a miles de romeros.
Pero Aralar es también tierra de dólmenes y cromlechs que testimonian la presencia humana desde hace más de 5.000 años. Los pastores que aún hoy suben sus rebaños a las majadas de altura mantienen viva una tradición milenaria que ha modelado este paisaje y preservado sus valores naturales.
La sierra ofrece innumerables posibilidades para el senderismo, desde rutas familiares hasta travesías de varios días. El Parque Natural de Aralar protege este territorio y permite descubrir su extraordinario patrimonio natural y cultural, desde los bosques del fondo de los valles hasta las cumbres donde el viento parece susurrar historias ancestrales.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.