Ataun
Localidad guipuzcoana donde servía el sacerdote antes de su maldición.
— El sacerdote condenado a vagar —
En la parroquia de Ataun, en Gipuzkoa, servía un sacerdote llamado Mateo Txistu que tenía una pasión incontrolable: la caza. Sus perros eran su mayor orgullo, y nada le gustaba más que perseguir liebres y jabalíes por los montes.
Un fatídico domingo, mientras celebraba la misa, escuchó a sus perros ladrar en el monte. Un jabalí pasaba cerca de la iglesia. Sin poder contenerse, Mateo Txistu abandonó el altar en plena consagración y salió corriendo tras la presa.
Por este terrible sacrilegio fue condenado a vagar eternamente por los montes de Gipuzkoa, persiguiendo para siempre presas que nunca alcanzará. Su jauría espectral lo acompaña, y en las noches de tormenta se oyen sus aullidos resonar entre las cumbres.
Quienes escuchan el galope de su caballo y el ladrido de sus perros saben que Mateo Txistu sigue cazando sin descanso, pagando eternamente por haber antepuesto su pasión mundana a sus obligaciones sagradas.
Localidad guipuzcoana donde servía el sacerdote antes de su maldición.
Las cumbres por donde Mateo Txistu vaga eternamente con su jauría.