Caseríos vascos
Donde se recitaba la oración cada noche antes de dormir para proteger a la familia.
�?El rezo ancestral contra el demonio de las pesadillas �?/p>
Antes de cerrar los ojos cada noche, los ancianos vascos recitaban una oración especial para protegerse de Inguma, el demonio de las pesadillas. Este rezo era transmitido de generación en generación, una fórmula mágica que mantenía al espíritu maligno alejado del hogar durante las horas de oscuridad.
La oración más conocida decía: "Inguma, a ti te digo que me dejes en paz esta noche. Desde la una hasta las dos, desde las dos hasta las tres, desde las tres hasta las cuatro, desde las cuatro hasta las cinco, desde las cinco hasta las seis, desde las seis hasta las siete. Amanecerá y mi alma estará tranquila."
Se creía que quien olvidaba recitar la oración quedaba desprotegido ante el visitante nocturno. Inguma se deslizaría entonces por las rendijas de la ventana, invisible como el viento, y se posaría sobre el pecho del durmiente para robarle el aliento mientras dormía indefenso.
Las madres enseñaban esta oración a sus hijos desde pequeños, como se enseña cualquier verdad fundamental de la vida. Era tan importante como aprender a cerrar bien la puerta o cubrir el fuego antes de dormir. Una precaución contra los peligros invisibles que acechan cuando la noche cae sobre los caseríos.
Donde se recitaba la oración cada noche antes de dormir para proteger a la familia.
Espacios donde la oración debía pronunciarse para sellar la habitación contra Inguma.