Cumbres de Euskal Herria
Donde Ortzi manifestaba su poder en forma de truenos y relámpagos.
— Ostirala: el día consagrado al dios del firmamento —
El viernes, Ostirala en euskera, guarda en su nombre el recuerdo de un antiguo dios casi olvidado. La palabra proviene de Ortzi (cielo, firmamento) y eguna (día): el día del cielo, el día de Ortzi.
En tiempos remotos, antes de que Mari y Sugaar dominaran el panteón vasco, los euskaldunes veneraban a Ortzi como el dios supremo del firmamento. Su voz era el trueno, su mirada el relámpago, su aliento los vientos que recorrían los valles. El viernes era su día sagrado, cuando se le rendían ofrendas y respeto especial.
Aunque el culto a Ortzi se fue diluyendo con el tiempo —absorbido por otras divinidades o por el cristianismo—, su nombre permaneció grabado en el calendario. Cada viernes, sin saberlo, los vascos pronuncian el nombre de este antiguo dios cuando nombran el día de la semana.
Algunos folcloristas creen que ciertas prohibiciones asociadas al viernes —no trabajar ciertas tareas, respetar determinados tabúes— son ecos de aquel antiguo culto. El viernes era un día de poder celestial, y debía tratarse con reverencia.
Donde Ortzi manifestaba su poder en forma de truenos y relámpagos.
Donde el eco del trueno -la voz de Ortzi- retumbaba.