Monasterio de San Salvador de Leyre
Antiguo monasterio benedictino en Navarra donde transcurre la leyenda.
— Trescientos años en un instante de eternidad —
Virila era el abad del monasterio de San Salvador de Leyre, en las estribaciones de los Pirineos navarros. Un día, mientras meditaba sobre las palabras del Salmo que dice "mil años son ante tus ojos como el día de ayer que pasó", sintió una profunda inquietud por comprender el misterio de la eternidad divina.
Sumido en estos pensamientos, el abad salió a pasear por los bosques que rodeaban el monasterio. Junto a una fuente cristalina, un ruiseñor comenzó a cantar con una voz tan hermosa y celestial que Virila quedó completamente absorto. Le pareció que el canto duraba apenas unos instantes, una melodía breve pero de belleza sobrenatural.
Cuando el pájaro dejó de cantar y Virila regresó al monasterio, nada le resultaba familiar. Los monjes que encontró no le conocían, las construcciones habían cambiado, y nadie recordaba a ningún abad llamado Virila. Consultando los viejos libros del archivo, descubrieron que aquel nombre aparecía en las crónicas... de hacía trescientos años.
Dios había respondido a su pregunta sobre la eternidad: si un instante de belleza celestial podía durar tres siglos sin que el hombre lo sintiera, ¿cuánto más incomprensible sería la eternidad verdadera? Virila, maravillado y en paz, murió poco después, habiendo comprendido al fin el misterio.
Antiguo monasterio benedictino en Navarra donde transcurre la leyenda.
Fuente en el bosque cercano al monasterio donde, según la tradición, cantó el ruiseñor.