Cuevas de Mari
Las simas y cuevas sagradas custodiadas por Aatxe.
— El protector de las cuevas sagradas —

Aatxe, cuyo nombre significa "joven toro" o "becerro" en euskera, es un espíritu que adopta la forma de un toro rojo brillante. Su pelaje resplandece con un brillo sobrenatural, y sus ojos arden como carbones encendidos en la oscuridad de las cuevas.
Este ser custodia las entradas a ciertas simas y cuevas sagradas de Euskal Herria. Su presencia es una señal inequívoca: el lugar que guarda es peligroso y está prohibido para los mortales. Quien se atreva a adentrarse se enfrentará a su furia.
Aatxe sale de su morada subterránea durante las noches de tormenta, patrullando los alrededores de la cueva. Se le considera un emisario de Mari, la diosa madre, encargado de proteger los accesos a su reino subterráneo.
En esta narración, la aparición de Aatxe advierte a quienes se acercan a una cueva protegida. Su aspecto imponente y sus ojos de fuego recuerdan que la morada de Mari no puede explorarse ni saquearse sin consecuencias.
En los relatos, Aatxe aparece como un toro o un ternero rojo que vigila las entradas del mundo subterráneo.
Sus ojos de fuego y su presencia nocturna anuncian que el visitante ha llegado a un lugar protegido.
La relación con Mari sitúa al animal entre los guardianes de sus moradas y los seres asociados a las tormentas.
El encuentro expresa un límite: quien entra en la cueva debe respetar a sus habitantes y sus riquezas.