Monte Anboto
Bajo su cueva principal permanece encadenado Mikelats.
— El cautiverio de Mikelats bajo las montañas —
Cuando Mikelats fracasó en su intento de escapar de la cueva —cuando la luz del sol lo atrapó antes de que pudiera huir— Mari comprendió que su hijo oscuro nunca podría caminar libre por el mundo. Su naturaleza destructiva pondría en peligro el equilibrio de la creación.
Así que la diosa madre forjó cadenas invisibles, hechas no de metal sino de mandatos y tabúes. Mientras Mikelats permaneciera bajo tierra, mientras no viera la luz del sol, estaría contenido. Las cadenas de Mari son las leyes cósmicas que mantienen el caos encerrado bajo las montañas.
Sin embargo, a veces las cadenas se tensan. Cuando la tierra tiembla en Euskal Herria, dicen los ancianos, es Mikelats agitándose en su prisión. Cuando las tormentas más violentas azotan las cumbres, es su ira intentando romper los límites de su cautiverio. Pero Mari siempre prevalece.
Algunos creen que, si los humanos dejaran de respetar las antiguas leyes —la honestidad, el respeto a la naturaleza, la veneración de los ancestros—, las cadenas de Mari se debilitarían. Y entonces, Mikelats quedaría libre para sembrar el caos que lleva contenido desde el principio de los tiempos.
Bajo su cueva principal permanece encadenado Mikelats.
El reino subterráneo donde el caos permanece contenido.