Puentes de los Mairuak
Construcciones atribuidas a estos misteriosos seres nocturnos.
— El fin del trabajo de los Mairuak —
Los Mairuak solo podían trabajar durante las horas de oscuridad. Desde el ocaso hasta el primer canto del gallo, estos misteriosos constructores levantaban puentes, calzadas y monumentos a una velocidad imposible para cualquier mortal. Nadie sabía de dónde sacaban su fuerza ni quién les había enseñado.
Pero tenían una debilidad fatal: cuando el gallo cantaba anunciando el amanecer, debían abandonar su trabajo inmediatamente, sin importar en qué estado se encontrara. Por eso tantos puentes antiguos tienen una piedra mal colocada, o un arco que parece incompleto, señales de la huida precipitada de estos constructores nocturnos.
Dicen que un aldeano astuto, para evitar que los Mairuak terminaran un puente que le perjudicaba, escondió un gallo en un saco y lo hizo cantar a medianoche. Los constructores nocturnos huyeron despavoridos, dejando la obra a medio hacer. Ese puente, con solo un arco de tres, sigue en pie como prueba de la leyenda.
El canto del gallo se convirtió así en un símbolo de protección contra los seres nocturnos. Por eso las veletas con forma de gallo se colocaban en los campanarios: no solo indicaban la dirección del viento, sino que recordaban a todos los seres oscuros que el día siempre vence a la noche.
Construcciones atribuidas a estos misteriosos seres nocturnos.
Caminos que dicen fueron trazados por los Mairuak.

