El caserío vasco
El hogar tradicional donde Inguma encontraba a sus víctimas dormidas.
— El espíritu de las pesadillas —

Inguma es un espíritu maligno que se cuela en las casas durante la noche, cuando todos duermen. Se posa sobre el pecho de su víctima y la oprime, causando terribles pesadillas y una angustiosa sensación de asfixia. El durmiente no puede moverse ni gritar, atrapado entre el sueño y la vigilia.
Su presencia explica el fenómeno que hoy conocemos como parálisis del sueño: esa experiencia terrorífica de despertar sin poder moverse, sintiendo una presencia maligna en la habitación. Para nuestros antepasados, no había duda: era Inguma.
Para protegerse de este espíritu nocturno, los antiguos vascos recitaban conjuros antes de dormir. El más conocido invocaba a los cuatro elementos: "Inguma, ez nazak ik erail, Jaungoikoak dizkinat laguntza" (Inguma, no me mates, Dios me es amparo). También se colocaban amuletos bajo la almohada o se trazaban cruces sobre la cama.
En algunas versiones, Inguma puede llegar a matar a quien no logra despertar de su abrazo. Por eso era tan importante mantener los rituales protectores y nunca dormirse sin encomendar el alma.
El hogar tradicional donde Inguma encontraba a sus víctimas dormidas.
El dominio de Inguma es la oscuridad, cuando los humanos son más vulnerables.