Cuevas de Zugarramurdi
La cueva-túnel donde, según la tradición, se celebraban los aquelarres.
— El Akelarre en las cuevas de la frontera —
En las cuevas de Zugarramurdi, junto a la frontera francesa, las sorginak (brujas) celebraban aquelarres nocturnos. Allí, según las confesiones arrancadas por la Inquisición, adoraban a Akerbeltz, el macho cabrío negro, bailando y realizando rituales bajo la luz de la luna.
La palabra "akelarre" proviene precisamente de estos encuentros: aker (macho cabrío) + larre (prado). El "prado del macho cabrío" designaba el lugar donde las brujas se reunían, y Zugarramurdi se convirtió en su localización más famosa de toda la península.
En 1610, el Tribunal de la Inquisición de Logroño celebró el mayor proceso de brujería de la historia española. Más de 300 personas fueron acusadas, 53 procesadas, y 11 murieron en la hoguera. Las confesiones describían vuelos nocturnos, transformaciones en animales, venenos y maleficios contra vecinos.
Hoy sabemos que las "brujas" eran probablemente curanderas, parteras y guardianas de tradiciones paganas perseguidas por la ortodoxia religiosa. Las cuevas de Zugarramurdi se han convertido en museo y lugar de memoria, recordando la tragedia y el misterio del Akelarre original.