Sorginak

— Mujeres sabias —

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Las curanderas del pueblo

Sorginak eran mujeres sabias que dominaban los remedios naturales y secretos ancestrales de la tierra vasca. Curanderas, parteras y conocedoras profundas de la naturaleza, fueron perseguidas e injustamente acusadas de brujería por la temible Inquisición que las consideraba servidoras del diablo.

Según la tradición demonizada, acudían a aquelarres en las noches señaladas, volando sobre escobas de retama o untándose ungüentos mágicos. Zugarramurdi fue escenario de los juicios más oscuros contra ellas en 1610, cuando decenas de mujeres fueron acusadas y condenadas en el célebre auto de fe de Logroño.

Rasgos y atributos

🧙Vuelo nocturno
🌿Conocimiento herbal
🌙Aquelarres rituales
💊Curación tradicional

Figura Noche Cueva

Información extra

Etimología

El nombre Sorgin proviene del euskera: sortu (crear, nacer) y egin (hacer). Literalmente "la que hace nacer" o partera, revelando su origen como sanadoras tradicionales.

Las Sorginak eran mujeres sabias conocedoras de hierbas y remedios. La persecución inquisitorial las demonizó, siendo el auto de fe de Logroño (1610) contra las brujas de Zugarramurdi uno de los episodios más conocidos.

Simbología y atributos

  • Sabiduría femenina
  • Medicina tradicional
  • Persecución religiosa
  • Poder oculto

Equivalencias en otras culturas

  • Bruja (Universal)
  • Meiga (Galicia)
  • Strega (Italia)
  • Völva (Nórdico)

Sorginak: De Sabias Ancestrales a Mártires del Ocaso Pagano

Enfrentando con abrumadora valentía la dicotomía trágica universal entre magia sanadora natural femenina e inquisición dogmática de purga sangrienta dogmática occidental, florece rotunda la figura sociológica real y mito folclórico encarnado de las incombustibles Sorginak ("Brujas" vascas, probablemente derivado de Sorte, de sortilegio, y el innegable sufijo de crear y formular designios del augurio -gin).

Constituyen el epicentro medular crudo y pasional que originó las inmortales persecuciones infames más famosas de España centralizadas en pueblos legendarios de los valles del pirineo navarro colindante tales como la tristemente afamada villa profunda de Zugarramurdi en el 1610 d.C.

Las legítimas herederas curanderas de Su Santidad Naturaleza

A menudo catalogadas por el campesinado rural vasco bajo la admiradora lupa como respetadísimas matriarcas sanadoras ancianas repletas del milenario don natural medicinal, la vieja Sorgin pre-caza gozaba de vitales y enormes encargos comunales para ayudar. Eran portadoras celosas de la antigua farmacopea vegetal recolectora local (ruda, beleño espeso, atropa belladona indómita del riachuelo oscuro), fungiendo irremplazablemente como parteras exclusivas inmaculadas en aislamientos fríos y como desfacedoras de peligrosos y enrevesados conjuros o males de ojo a vacas.

Actuaban siempre rindiendo innegable culto subterráneo silencioso orgánico en cuevas agrestes a la omnipotente Madre Naturaleza Mari y consortes como al macho cabrío Akerbeltz (su natural protector y no diablo).

Inquisición, Akelarre y la demonización de los viejos ritos

Al chocar insalvable de manera hostil y antagónica el profundo cristianismo forjado en el oscurantismo y la superstición diabólica moderna patriarcal importada con el arcaico matriarcado mágico curativo libre tradicional del bosque de Norte y Occidente, el drama se vertió bañado en odio y luto. Las fiestas estacionales cantábricas antiguas y lúdicas festivas devinieron macabras crónicas falsarias.

Se tildó cada rito lunar purificador agrícola como aquelarre de satánicos designios sangrientos devoradores. El propio tribunal perverso retorció y calcinó en los juicios la propia base libre de mujeres hermanienses sabias hasta lograr desterrar e implantar en fábulas oscuras maliciosas forzadas por tortura el término infame que ha manchado al folclore esotérico vasco del valle hasta los actuales tiempos literarios románticos y turísticos actuales.