
Cuevas de Zugarramurdi
El lugar más famoso de los aquelarres.
— El ungüento y las palabras que permiten volar —
Las sorginak del cuento se untan con un preparado mágico y pronuncian una fórmula para emprender el vuelo. La escena permite abandonar los caminos humanos y llegar a una reunión nocturna.
"¡Sasi guztien gainetik!" —¡Por encima de todas las zarzas!— gritaban hacia el cielo nocturno, y sus cuerpos se elevaban por la chimenea del caserío, volando hacia el prado del aquelarre. Las que olvidaban las palabras exactas se estrellaban contra los arbustos del camino, quedando arañadas y magulladas.
Un marido sospechoso decidió seguir a su mujer una noche, untándose también en secreto con la pomada que ella había preparado. Voló con ella hasta el aquelarre escondido en el bosque, pero en su asombro al ver la reunión de brujas, olvidó las palabras de protección que debía recitar.
Las otras brujas lo descubrieron inmediatamente y lo convirtieron en cabra hasta el amanecer como castigo por su curiosidad. Despertó en su cama sin saber si todo había sido un sueño... pero con los pies cubiertos de barro del bosque.
Las brujas del cuento se preparan para volar mediante un ungüento mágico y una fórmula que acompaña el gesto.
El vuelo permite cruzar distancias sin seguir los caminos habituales y lleva a los personajes a un lugar de reunión apartado.
La fórmula mal repetida altera el viaje. El error introduce humor y muestra que el poder del cuento tiene sus propias reglas.
Los relatos de vuelo pertenecen a la tradición fantástica y a la historia de las acusaciones, sin demostrar desplazamientos ni preparaciones reales.