El Akelarre

— El prado del macho cabrío donde se reunían las Sorginak —


Reunión de Sorginak en el Akelarre

Ficha rápida

  • Lugar: Zugarramurdi y cuevas de Euskal Herria
  • Nombre en euskera: Akelarre (aker + larre)
  • Seres implicados: Sorginak, Akerbeltz
  • Motivos: ritual, reunión, noche, magia
  • Cronología: Documentado en procesos de 1610
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La Leyenda

El término Akelarre viene del euskera: "aker" (macho cabrío) y "larre" (prado). Es el lugar donde las Sorginak se reunían en las noches señaladas para celebrar sus rituales ancestrales, lejos de la mirada de los hombres comunes y de la Iglesia.

Zugarramurdi, en la frontera con Francia, alberga el akelarre más famoso de todos. Allí, según los testimonios recogidos en el terrible proceso inquisitorial de 1610, las brujas se reunían los viernes por la noche. Untaban sus cuerpos con un ungüento mágico, volaban hasta la cueva, y celebraban fiestas que duraban hasta el amanecer.

En el centro del akelarre se situaba Akerbeltz, el macho cabrío negro que presidía las ceremonias. Las Sorginak danzaban en círculo, cantaban en lenguas antiguas, y compartían los secretos de las hierbas y los remedios. Allí no había jerarquías de la sociedad humana: todas eran iguales ante el conocimiento.

Más allá de las exageraciones de la Inquisición, el akelarre era probablemente la memoria de antiguos rituales paganos, reuniones donde se honraba a la diosa Mari y se mantenían vivas las tradiciones anteriores al cristianismo. Rituales que la Iglesia no podía tolerar y que persiguió con terrible saña.

Lugares asociados

Cueva de Zugarramurdi

Cueva de Zugarramurdi

El akelarre más famoso, escenario de los juicios de 1610.

Cuevas de Euskal Herria

Prados nocturnos

Otros lugares de reunión repartidos por toda Euskal Herria.

Criaturas relacionadas

Fuentes y documentación

  • Archivo General de Navarra: Procesos de 1610
  • J.M. Barandiaran (1972): Mitología Vasca
  • G. Henningsen: El abogado de las brujas

El místico akelarre: Las prohibidas asambleas de la libertad

Ocultos sigilosamente entre las más densas zarzas protectoras, florecieron en Euskal Herria los mayores cultos panteístas de Europa. Los famosos aquelarres o adoraciones rústicas al reverenciado macho cabrío silvestre representaban en esencia un enérgico festín desbocado sobre la vida y la fertilidad agraria indispensable.

En lo recóndito de la noche, las mujeres campesinas cansadas u oprimidas desataban toda su furia bailando frenéticamente al compás del fuego cálido. Mezclando audazmente antiguos ungüentos alucinógenos letales con inmensos tragos eufóricos alcanzaban sublimes ensoñaciones mágicas donde volaban radiantes libres y victoriosas escapando de las normas.

La confrontación contra la cruz dogmática

Esta desenfrenada alegría nocturna femenina resultó obviamente incomprensible y repulsiva para las autoridades severas eclesiásticas dogmáticas de la edad moderna. Identificando erráticamente a la natural criatura Akerbeltz como si fuese la encarnación del maligno diablo católico infernal en la tierra iniciaron una implacable persecución cruel.

Aplastados trágicamente mediante presiones crueles sobre las asustadas curanderas, estas festividades desaparecieron forzosamente del panorama público montañés. No obstante, el legendario nombre original de la pradera del macho cabrío sigue designando innegablemente con enorme fuerza mágica a las míticas hechiceras.