Monte Anboto
Morada principal de Mari, entrada al reino de Amalur.
— La relación entre la diosa suprema y el origen primordial —
Dicen los antiguos que Mari no es sino la manifestación viviente de Amalur, la Madre Tierra. Donde Amalur es la tierra misma, el sustrato primordial de donde brota toda vida, Mari es su voluntad activa, el poder que se manifiesta en tormentas, justicia y el gobierno de las criaturas terrestres.
Las cuevas donde habita Mari son las mismas entrañas de Amalur. Cuando la diosa entra y sale de sus moradas en Anboto, Txindoki o Aizkorri, está entrando y saliendo del vientre de la Madre Tierra. Por eso sus apariciones siempre están ligadas a fenómenos naturales: el rugido de la tormenta es la voz de la tierra, el rayo es su justicia.
Algunos sabios vascos creen que Mari y Amalur son la misma entidad con dos aspectos: Amalur es el principio pasivo, receptivo, el útero cósmico; Mari es el principio activo, el poder ejecutor que castiga a los mentirosos y bendice a los honestos.
Esta unión explica por qué ofender a Mari equivale a ofender a la tierra misma, y por qué quienes respetan la naturaleza reciben la protección de la diosa. La montaña, la cueva y el hogar son espacios sagrados donde ambos aspectos de lo divino se manifiestan.
Morada principal de Mari, entrada al reino de Amalur.
Todas consideradas entradas al vientre de la Madre Tierra.