
Ríos y fuentes
Donde se negociaban los pactos con las Lamiak.
— Los tratos peligrosos que las Lamiak ofrecen —
Las Lamiak son conocidas por establecer pactos con los humanos que acuden a ellas desesperados. A cambio de ayuda —construir un puente en una noche, curar una enfermedad incurable, traer fertilidad a los campos yermos—, piden algo a cambio. Y esas condiciones nunca son sencillas.
Un molinero de Aizarnazabal hizo un pacto con las Lamiak para que su molino funcionara toda la noche sin vigilancia de nadie. A cambio, debía dejarles un cuenco de leche fresca cada noche en la piedra del río. Durante años, el molino funcionó perfectamente y el molinero prosperó.
Pero una vez, solo una vez, el molinero olvidó dejar la leche por descuido. Al día siguiente encontró el molino destrozado, las piedras partidas en dos, y un mensaje grabado en la madera: "Quien rompe un pacto, pierde más de lo que ganó".
Otros pactos eran más inquietantes: dar el nombre del primogénito, entregar un mechón de pelo cada luna llena, o prometer no casarse nunca. Los ancianos advertían: las Lamiak siempre cumplen su parte del trato con exactitud, pero también exigen que los humanos cumplan la suya. Y el precio del incumplimiento siempre es terrible.

Donde se negociaban los pactos con las Lamiak.

Testimonios de los pactos cumplidos.