Cueva de Amboto
Morada de Mari donde el pastor cometió su profanación.
— La ira del toro contra los profanadores —
Un joven pastor de Ataun, soberbio y burlón, no creía en las viejas historias sobre las cuevas sagradas. Para demostrar su valentía ante sus compañeros, decidió entrar en la cueva de Amboto, morada de Mari, y robar una piedra del altar interior como prueba de su hazaña.
Mientras se adentraba en la oscuridad, escuchó un bramido que hacía temblar las paredes y helaba la médula de sus huesos. De las sombras más profundas emergió Aatxe, el toro rojo de ojos llameantes, guardián de los dominios de Mari. El pastor intentó huir, pero la bestia lo persiguió hasta la mismísima entrada de la cueva.
Durante siete días completos, el pastor deambuló perdido por las montañas, incapaz de encontrar el camino de vuelta a su aldea. Las sendas cambiaban, los paisajes se repetían, y cada noche escuchaba el bramido lejano del toro que lo vigilaba desde las sombras.
Cuando finalmente llegó a su aldea, había envejecido veinte años. Sus cabellos eran blancos como la nieve, y sus ojos hablaban de terrores que nunca pudo describir con palabras. Nunca más volvió a burlarse de las viejas historias, y cada vez que pasaba cerca de una cueva, se santiguaba tres veces y apartaba la mirada.
Morada de Mari donde el pastor cometió su profanación.
Tierra natal del pastor soberbio de la leyenda.