
Bosques de Gipuzkoa
Donde Basandere fue vista por el leñador.
— Quien ve a Basandere nunca podrá olvidarla —
La belleza de Basandere no es de este mundo. Dicen que quien la ve nunca puede olvidarla, que su imagen se graba en el corazón como un hierro candente marca la carne. Muchos hombres han perdido la razón tras encontrarse con ella en lo profundo del bosque.
Un joven leñador de Zumarraga la vio una mañana de niebla espesa, recogiendo bayas junto a un arroyo cristalino. Sus cabellos oscuros brillaban como el ala de un cuervo, su piel pálida resplandecía entre las sombras del bosque. Cuando ella alzó la mirada y sus ojos se encontraron, el leñador quedó paralizado.
Desde aquel día fatídico, el joven no pudo pensar en otra cosa. Abandonó su trabajo, su familia, todo lo que amaba, para vagar por los bosques buscándola sin descanso. Nunca la volvió a encontrar, pero tampoco dejó de buscar ni un solo día.
Las gentes del pueblo decían que aún se le podía ver años después, caminando entre los árboles con la mirada perdida en la distancia, llamando a una mujer que jamás respondería a sus súplicas desesperadas. Un recordatorio de que algunas bellezas están prohibidas para los mortales.

Donde Basandere fue vista por el leñador.

Los lugares favoritos de la señora del bosque.
En la pureza casta rural tradicional rústica y moralizadora ancestral antigua de los poblados vascos apartados, la belleza externa vanidad y el engreimiento caprichoso frívolo terrenal fueron perseguidos implacablemente castigados por las sabias e inalterables fuerzas paganas protectoras. El asombroso engreimiento juvenil insustancial cobarde fatuo fue considerado siempre como la triste pérdida ruin condenable del enorme valor humano puro espiritual y bondadoso interno noble familiar originario.
Una leyenda antiquísima narra el dramático encuentro fatídico de una doncella hermosísima esbelta vanidosa rústica que pasaba soberbia desdeñosa engreída ignorando cruelmente altanera al resto despectivo y noble bondadoso humilde vecindario ciego mudo asombrado en su solitario valle rústico pálido neblinoso solitario. Solo se complacía extasiada egoístamente diariamente coqueta ante los pulidos limpios inmaculados limpios brillantes cristalinos hermosos gélidos cristalinos remansos fluviales frescos de los apacibles remotos cantarines mágicos ríos montañosos frondosos remotos solitarios arroyos.
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