
Bosques de Oiartzun
Donde el cazador recibió su castigo.
— Basandere castiga a quienes causan dolor innecesario —
Basandere es la guardiana de todas las criaturas del bosque. Los ciervos, los jabalíes, los zorros y hasta los más pequeños ratones están bajo su protección eterna. Ella permite la caza justa, la que se hace por necesidad, pero castiga sin piedad a quienes matan por puro placer.
Un cazador de la comarca de Oiartzun era conocido en toda la región por su crueldad extrema. No le bastaba con matar; disfrutaba haciendo sufrir a los animales antes de rematarlos, prolongando su agonía por diversión. Una noche, mientras dormía en su cabaña, sintió una presencia junto a su cama.
Basandere hizo que el cazador sintiera el daño que había causado. Desde entonces, cada intento de herir a un animal le recordaba aquella experiencia y le impedía actuar con la misma crueldad.
A partir de esa noche fatídica, el cazador sentía en su propio cuerpo cada herida que infligía a cualquier animal. Un simple rasguño a una liebre le causaba un dolor insoportable. No murió nunca, pero vivió el resto de sus días incapaz de hacer daño a ninguna criatura viviente, convertido en ejemplo para todos.

Donde el cazador recibió su castigo.

Territorios bajo la guardia de Basandere.
Basandere se enfrenta al cazador cuando su violencia excede la necesidad de alimentarse y se convierte en crueldad.
El castigo lo obliga a experimentar el daño que ha causado. La distancia entre el humano y sus presas desaparece dentro del cuento.
Después del encuentro, el protagonista ya no puede repetir su conducta como si nada hubiera ocurrido.
La historia utiliza una experiencia sobrenatural para plantear el respeto a los animales y el límite del poder humano sobre ellos.