El pastor que escapó de Tartalo

— Tartalo, el gigante de un solo ojo que devora humanos —


Tartalo, el cíclope vasco

Ficha rápida

  • • Lugar:Cuevas de los Pirineos vascos
  • • Nombre en euskera:Euskal ziklope
  • • Seres implicados:Tartalo, humanos atrapados
  • • Motivos:único ojo, gigante, devorador, astucia
  • • Cronología:Tradición oral ancestral
Ver vídeo ›

La Leyenda

Tartalo es el cíclope vasco, un gigante con un solo ojo en mitad de la frente que habita en las cuevas más profundas y oscuras de los Pirineos. Su parecido con Polifemo, el cíclope de la Odisea de Homero, ha fascinado a los estudiosos del folclore durante siglos.

Las similitudes entre ambos mitos son asombrosas: ambos son pastores solitarios de ovejas, ambos viven en cuevas remotas, ambos devoran a los humanos que se cruzan en su camino sin piedad. Y en ambas tradiciones, el héroe escapa cegando al monstruo y huyendo escondido bajo el vientre lanoso de una oveja.

La semejanza entre Tartalo y Polifemo permite comparar motivos como el único ojo, el encierro y la fuga entre ovejas. Esa comparación no demuestra por sí sola que un cuento derive directamente del otro.

Las versiones del cíclope muestran cómo una aventura puede transmitirse y transformarse en lugares distintos. En ellas, la astucia del cautivo rompe un poder que parecía invencible.

Lugares asociados

Pirineos vascos

Pirineos occidentales

Donde habitan los Tartalo en sus cuevas.

Cuevas de montaña

Cuevas profundas

Los hogares oscuros de los cíclopes.

Criaturas relacionadas

Fuentes y documentación

  • J.M. Barandiaran (1972): Mitología Vasca
  • J. Caro Baroja: Algunos mitos españoles
  • Tradición oral de Navarra y Zuberoa

Tartalo y el único ojo

Tartalo encierra al joven en su cueva y confía en que su tamaño basta para impedir cualquier fuga.

El cautivo observa las costumbres del gigante y espera el momento de inutilizar el ojo que le permite vigilarlo.

La inteligencia frente a la fuerza

La huida entre las ovejas muestra la importancia de conocer al adversario. El protagonista vence porque encuentra una debilidad concreta.

La semejanza con otros cuentos de cíclopes permite compararlos. No demuestra que uno de ellos sea el origen directo de los demás.