La Cueva del Terror

— La guarida del cíclope devorador —


La cueva de Tartalo

Ficha rápida

  • Lugar:Cuevas de los Pirineos
  • Nombre en euskera:Izuko kobazuloa
  • Seres implicados:Tartalo, pastor de Lesaka
  • Motivos:cueva, prisión, escape ingenioso
  • Cronología:Época mítica / Tradición oral
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La Leyenda

La cueva de Tartalo era un lugar de pesadilla. Oscura como la noche más cerrada, apestaba a muerte y huesos podridos. En sus paredes se podían ver las marcas de quienes habían intentado escapar arañando la piedra con sus propias uñas hasta arrancárselas. Era una prisión de la que nadie había regresado jamás.

El gigante bloqueaba la entrada con una roca tan enorme que ningún humano podía moverla, ni siquiera entre veinte hombres. Allí dentro guardaba a sus víctimas como despensa viva, alimentándolas con sobras para mantenerlas con carne. Cada noche elegía a uno para devorarlo mientras los demás escuchaban los gritos desde las sombras.

Solo un joven pastor de Lesaka logró escapar. Cegó al monstruo con un hierro al rojo vivo mientras dormía borracho, y al amanecer, cuando Tartalo abrió la cueva para que saliera su rebaño, el pastor escapó aferrado al vientre del carnero más grande. Desde entonces, dicen que Tartalo brama de rabia en las tormentas, buscando al que le robó la vista.

Las cuevas que se identifican con la morada de Tartalo se encuentran en varios puntos de los Pirineos vascos. Los aldeanos evitaban acercarse a ellas incluso de día, pues decían que el eco de los pasos podía despertar al monstruo ciego, que aún esperaba vengarse del pastor que lo humilló con su astucia.

Lugares asociados

Cuevas pirenaicas

Cuevas de Isturitz

Una de las posibles guaridas del temible Tartalo.

Montes de Lesaka

Montes de Lesaka

Tierra del pastor que logró escapar del cíclope.

Criaturas relacionadas

Fuentes

  • J.M. Barandiaran: Mitología Vasca
  • Resurrección María de Azkue: Euskalerriaren Yakintza
  • Juan Garmendia Larrañaga: Leyendas de Euskal Herria

El espanto oscuro en la sima infinita de la montaña

Penetrar marchar irrumpir atreverse arrastrándose osadamente asustadizamente presuroso ciego ignorante altivo ruidoso y arrogante insolente terco por las gélidas oscuras resbaladizas húmedas sombrías laberínticas musgosas pavorosas y tétricas asfixiantes negras entrañas cavernosas de la temida montaña calcárea inescrutable oscura misteriosa freatico navarra significaba directamente forzosamente un encuentro doloroso sombrío o fatídico asegurado trágico letal amargo.

Las simas profundas ocultas negras traicioneras vírgenes pedregosas escabrosas abisales insondables tétricas asquerosas funcionaban infaliblemente oscuramente innegablemente misteriosamente lógicamente pavorosamente como la despensa macabra guarida festiva cárcel lúgubre trampa sepultura ineludible traicionera trágica dolorosa laberíntica asesina mortal emboscada cruel de gigantes antropófagos monstruos asquerosos crueles ciegos insaciables caníbales de asombrosa fuerza temible.

Un pozo sin fondo donde resuenan llantos asustados

Las tétricas trágicas húmedas ensangrentadas ruidosas opresivas paredes pedregosas frías oscuras y freaticas rezumaban lúgubremente dolorosamente el mudo sordo gélido prolongado lamento triste aterrador asustado lloroso y macabro quebrado acongojado triste resignado agónico lamento trágico de las asustadas miedosas e impotentes inocentes mansas llorosas jóvenes inocentes y tiernas atrapadas almas perdidas acorraladas frágiles de la asustada villa vasca rústica lejana inalcanzable.

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