Cuevas de Isturitz-Oxocelhaya

— Nafarroa Beherea —


Cuevas de Isturitz-Oxocelhaya

Ficha rápida

  • Lugar: Saint-Martin-d'Arberoue, Nafarroa Beherea
  • Nombre en euskera: Isturitz eta Oxozelaiako Lezeak
  • Etimología: Isturitz: "fuente fría" en euskera
  • Acceso: Fácil, visita guiada disponible
  • Altitud: 200 metros
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Descripción

Las Cuevas de Isturitz y Oxocelhaya conforman uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa. Situadas en la localidad de Isturitz, en la Baja Navarra francesa, estas cavidades superpuestas fueron ocupadas por el ser humano de forma casi ininterrumpida durante más de 80.000 años.

La cueva superior, Isturitz, es mundialmente famosa por sus hallazgos arqueológicos. Aquí se descubrieron algunas de las flautas más antiguas de la humanidad, elaboradas con huesos de ave hace más de 35.000 años. Estos instrumentos demuestran que nuestros antepasados no solo luchaban por sobrevivir, sino que también creaban música y arte.

La cueva inferior, Oxocelhaya, destaca por sus espectaculares formaciones geológicas. Estalactitas y estalagmitas de extraordinaria belleza decoran sus galerías, algunas de las cuales alcanzan dimensiones monumentales. El río subterráneo que la atraviesa sigue modelando este paisaje en perpetua transformación.

El conjunto ha proporcionado miles de objetos que ilustran la evolución cultural desde el Neandertal hasta el Homo sapiens: herramientas de sílex, puntas de lanza, objetos de adorno y obras de arte mobiliar que hoy se exhiben en los principales museos de Francia y del mundo.

Isturitz y Oxocelhaya: dos cuevas unidas por el río y la prehistoria

Las cuevas de Isturitz y Oxocelhaya, comunicadas por el mismo río subterráneo en las colinas de Navarra-Lapurdi en el País Vasco Francés, forman uno de los complejos espeleológicos y arqueológicos más ricos de los Pirineos occidentales. Mientras Isturitz alberga uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Paleolítico superior en el suroeste europeo, Oxocelhaya impresiona con sus formaciones naturales de columnas y cortinas de calcita.

La cueva de Isturitz fue habitada intermitentemente durante un período extraordinariamente largo, desde el Musteriense de hace más de ochenta mil años hasta la Edad del Bronce, lo que la convierte en uno de los mejores argumentos naturales para la tesis de que ciertos lugares del territorio vasco han tenido una capacidad de atracción humana continuada que ningún factor puramente práctico puede explicar por sí solo. El río subterráneo, el espacio habitable y la posición estratégica explican parte de la elección, pero no todo.

Las flautas de hueso más antiguas conocidas en el mundo

Entre los hallazgos más extraordinarios de Isturitz destacan varios fragmentos de flauta fabricados con hueso de ave hace más de treinta mil años. Estos instrumentos musicales, entre los más antiguos conocidos en el mundo, plantean preguntas fascinantes sobre la vida simbólica y espiritual de los seres humanos que ocuparon esta cueva durante el Paleolítico. La música, o algo que podemos reconocer como música, estaba presente en este rincón del Pirineo hace treinta milenios.

La visita a Isturitz y Oxocelhaya combina la impresión arqueológica con la belleza natural de las galerías de calcita de la cueva inferior, creando una experiencia que mueve simultáneamente los registros intelectual y estético del visitante con una eficacia que pocos enclaves del territorio vasco pueden igualar.