Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Gipuzkoa / Araba —
Aizkorri es el techo de Gipuzkoa y una de las cumbres más emblemáticas del País Vasco, con 1.528 metros de altitud. Esta imponente montaña caliza forma parte de la sierra que lleva su nombre, un macizo que se extiende entre Gipuzkoa y Araba creando uno de los paisajes más espectaculares y agrestes de Euskal Herria.
La sierra de Aizkorri-Aratz es un territorio de contrastes donde las crestas rocosas se alternan con extensos hayedos y praderas de montaña. El Parque Natural que lo protege alberga una extraordinaria riqueza geológica, con simas, dolinas y el impresionante Túnel de San Adrián, paso histórico entre las dos provincias.
En la mitología vasca, Aizkorri es una de las moradas de Mari, y según algunas tradiciones, la diosa se traslada aquí desde Anboto en determinadas épocas del año. Los pastores que durante siglos han pastoreado sus rebaños en estas alturas han mantenido viva la memoria de leyendas y creencias que enlazan directamente con la religiosidad protovasca.
El ascenso a la cumbre recompensa con panorámicas extraordinarias que abarcan desde el Cantábrico hasta los Pirineos. La cima, marcada por un vértice geodésico, es meta frecuente de montañeros que buscan en estas alturas el contacto con la naturaleza más genuina del País Vasco.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
Con sus 1.551 metros, el macizo de Aizkorri-Aratz es el punto más elevado de Gipuzkoa y uno de los enclaves montañosos más cargados de simbolismo de toda Euskal Herria. Su nombre en euskera evoca directamente el pedregal o tierra de piedra afilada, una descripción que cualquier excursionista confirma al pisar sus crestas calizas y sus farallones verticales que rompen con brusquedad el horizonte verde suave de los valles circundantes.
La tradición oral sitúa en sus cumbres y en las cavidades que perforan sus laderas varias de las mansiones temporales de Mari, la gran diosa madre de la mitología vasca. Según los relatos recogidos por Barandiarán en los pueblos de Aretxabaleta, Arrasate y Oñati, la diosa abandonaba el Anboto en determinadas estaciones para instalarse en Aizkorri, y sus desplazamientos entre una cumbre y otra siempre iban acompañados de tormentas y vientos que los pastores aprendían a reconocer con años de práctica.
La ermita de San Adrián, excavada en una cueva natural que perfora la sierra de Aizkorri de norte a sur, ha sido durante siglos uno de los pasos más frecuentados del Camino de Santiago que atraviesa el territorio vasco. Los peregrinos que cruzaban el túnel natural lo hacían con la certeza de estar pasando por un espacio que lo mismo podía ser portal hacia el más allá que refugio providencial contra la ventisca, dependiendo de lo que cada uno necesitara ver en ese momento.
Hoy el macizo de Aizkorri es Parque Natural y uno de los destinos de senderismo más valorados del País Vasco, con rutas que combinan el espectáculo geológico de sus lapiaces y dolinas con la profundidad histórica de los dólmenes y crómlech que jalonan sus pastos de altura. Subir a Aizkorri sigue siendo, incluso para quien no conoce sus leyendas, una experiencia que deja una sensación difícil de nombrar pero fácil de recordar.