Aralar

— Nafarroa / Gipuzkoa —


Sierra de Aralar

Ficha rápida

  • Lugar: Frontera entre Gipuzkoa y Nafarroa
  • Nombre en euskera: Aralar
  • Etimología: Arri (piedra) + larre (pastizal)
  • Acceso: Moderado, varias rutas de acceso
  • Altitud: 1.431 metros (Irumugarrieta)
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Descripción

La Sierra de Aralar es un macizo montañoso que se extiende entre Navarra y Gipuzkoa, coronado por cumbres que superan los 1.400 metros de altitud. Este territorio de praderas alpinas, hayedos y roquedos calizos es uno de los espacios naturales más venerados del País Vasco, donde naturaleza, historia y mitología se entrelazan en cada rincón.

En lo alto de Aralar se alza el Santuario de San Miguel, uno de los centros de peregrinación más importantes de Euskal Herria. La leyenda de Teodosio de Goñi, el caballero que fue liberado de sus cadenas por el arcángel tras matar accidentalmente a sus padres, está grabada en la memoria colectiva del pueblo vasco y atrae cada año a miles de romeros.

Pero Aralar es también tierra de dólmenes y cromlechs que testimonian la presencia humana desde hace más de 5.000 años. Los pastores que aún hoy suben sus rebaños a las majadas de altura mantienen viva una tradición milenaria que ha modelado este paisaje y preservado sus valores naturales.

La sierra ofrece innumerables posibilidades para el senderismo, desde rutas familiares hasta travesías de varios días. El Parque Natural de Aralar protege este territorio y permite descubrir su extraordinario patrimonio natural y cultural, desde los bosques del fondo de los valles hasta las cumbres donde el viento parece susurrar historias ancestrales.

Aralar: la sierra sagrada donde el arcángel venció al dragón

La sierra de Aralar, extendida entre Gipuzkoa y Navarra a más de mil metros de altitud media, es uno de los paisajes más impresionantes y más cargados de historia sagrada de todo el Pirineo occidental. Sus extensos pastos de altura, frecuentados por rebaños de ovejas latixa desde tiempos inmemoriales, están jalonados por una densidad excepcional de monumentos megalíticos que convierten cualquier caminata por la sierra en un recorrido involuntario por el Neolítico.

El santuario de San Miguel de Aralar, enclavado en una hondonada de la sierra a 1.220 metros de altitud, es el punto de confluencia de todas las tradiciones sagradas que han pasado por este territorio. Bajo la advocación cristiana del arcángel vencedor del dragón late la memoria de un lugar de culto mucho más antiguo, donde las comunidades pastoriles de la sierra realizaban sus rituales de intercesión con las fuerzas que gobernaban el clima y la fertilidad de los pastos.

Dólmenes, crómlech y la memoria de los gigantes

Los cerca de cuarenta monumentos megalíticos documentados en la sierra de Aralar forman una de las concentraciones más importantes de la Península Ibérica. La tradición popular los atribuye invariablemente a los Jentilak, los gigantes prerromanos que para la mitología vasca fueron los primeros habitantes del territorio. Que estos seres de estatura colosal eligieran Aralar como uno de sus enclaves principales dice mucho sobre el peso simbólico que este paisaje ha tenido desde el principio de la presencia humana en él.

Recorrer Aralar hoy, entre sus hayas centenarias y sus praderas de altura donde el viento siempre sopla con cierta urgencia, es entender por qué este paisaje sigue generando en quienes lo visitan algo más que simple admiración estética. Hay una dimensión de este lugar que resiste la explicación racional sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural, que es simplemente la de un territorio cuya acumulación de historia humana lo hace materialmente diferente a cualquier otro lugar con vistas igualmente espectaculares.