Teodosio de Goni
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
— Gipuzkoa —
El santuario de Arantzazu se encuentra en Oñati, en un entorno de montaña. Es un lugar de devoción mariana y un destacado conjunto de arquitectura y arte contemporáneos.
La tradición cuenta que Rodrigo de Baltzategi encontró una imagen de la Virgen sobre un espino. El relato del hallazgo forma parte de la memoria del santuario. La palabra arantza significa espino en euskera.
La basílica actual fue proyectada por Sáenz de Oiza y Luis Laorga. Las esculturas de Oteiza, las puertas de Chillida y las obras de otros artistas forman parte del conjunto.
Los roquedos y los bosques de Aizkorri-Aratz rodean el santuario. La relación con ese paisaje es un elemento central de su arquitectura.
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
El proceso inquisitorial de 1610 y la memoria de las personas acusadas de brujería en Zugarramurdi.
La emboscada a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y los relatos sobre Roldán que surgieron después.
El señor del bosque, protector de rebaños y poseedor de conocimientos que los humanos intentan obtener en las leyendas.
Seres de las leyendas vinculados a ríos y fuentes, reconocibles por sus pies de ave y sus peines de oro; algunas variantes marinas tienen cola de pez.
Las sorginak de la tradición oral, vinculadas a reuniones nocturnas, encantamientos y relatos de Mari.
Arantzazu reúne la tradición de peregrinación con una renovación del arte religioso del siglo XX. La arquitectura utiliza formas y materiales vinculados al paisaje de montaña.
La realización de algunas obras encontró dificultades y se prolongó en el tiempo. El conjunto final reúne aportaciones de distintos artistas, cada una con una función y un lenguaje propios.
La pequeña imagen de la Virgen mantiene el vínculo con el relato del espino. Esa memoria religiosa es anterior a la basílica contemporánea que la acoge.
El barranco y las montañas permiten entender la posición del santuario. La visita reúne el conocimiento de su patrimonio artístico con la observación del entorno natural.