Teodosio de Goni
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
— Gipuzkoa —
Ernio es una montaña del interior de Gipuzkoa, próxima a Errezil, Alkiza y otros pueblos del entorno. Su perfil constituye una referencia visual para los valles cercanos.
La tradición popular relaciona la subida con prácticas protectoras y curativas. Los aros de hierro vinculados a la montaña son uno de los elementos más conocidos de esas creencias.
La cumbre ofrece vistas sobre el paisaje guipuzcoano cuando el tiempo lo permite. Las cruces forman parte de su aspecto y de la memoria religiosa de la montaña.
El collado de Zelatun es un punto de encuentro de las romerías. Las celebraciones reúnen la subida al monte con música, baile y convivencia.
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
El proceso inquisitorial de 1610 y la memoria de las personas acusadas de brujería en Zugarramurdi.
La emboscada a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y los relatos sobre Roldán que surgieron después.
El señor del bosque, protector de rebaños y poseedor de conocimientos que los humanos intentan obtener en las leyendas.
Seres de las leyendas vinculados a ríos y fuentes, reconocibles por sus pies de ave y sus peines de oro; algunas variantes marinas tienen cola de pez.
Las sorginak de la tradición oral, vinculadas a reuniones nocturnas, encantamientos y relatos de Mari.
Ernio ocupa un lugar destacado en la tradición montañera de Gipuzkoa. La montaña sirve de referencia a poblaciones que comparten caminos y costumbres de romería.
Los relatos sobre sus aros de hierro expresan creencias populares relacionadas con la salud. Deben entenderse como prácticas de tradición religiosa, sin atribuirles efectos curativos demostrados.
Las romerías se celebran tradicionalmente en torno a septiembre y tienen en Zelatun uno de sus espacios de reunión. La música y el baile acompañan el encuentro de personas de distintos pueblos.
La subida recorre pastos y laderas antes de alcanzar el terreno rocoso de la cumbre. El paisaje y las costumbres compartidas explican la importancia de Ernio como lugar de memoria colectiva.