Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Bizkaia —
San Juan de Gaztelugatxe es uno de los paisajes más icónicos y fotografiados del País Vasco. Esta pequeña ermita, encaramada sobre un islote rocoso unido a tierra por un espectacular puente de piedra y 241 escalones, ha cautivado a visitantes de todo el mundo, especialmente desde que sirvió como escenario de la serie Juego de Tronos.
La historia del lugar se remonta al menos al siglo X, cuando ya existía una comunidad eremítica en este agreste paraje costero. El nombre "Gaztelugatxe" significa "castillo de roca" en euskera, haciendo referencia a la forma natural del peñón sobre el que se asienta la ermita.
Según la tradición, hay que tocar la campana de la ermita tres veces para que se cumplan los deseos. La festividad de San Juan, el 24 de junio, congrega a miles de romeros que suben los empinados escalones para rendir homenaje al santo en un ambiente festivo que mezcla devoción y tradición popular.
El entorno de Gaztelugatxe es igualmente espectacular. Los acantilados de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, las olas del Cantábrico rompiendo contra las rocas y la vegetación atlántica que cubre las laderas conforman un paisaje de belleza salvaje que merece la visita más allá de la ermita.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
Gaztelugatxe es probablemente el enclave costero más fotografiado del País Vasco y uno de los paisajes más reconocibles de todo el litoral cantábrico. El pequeño islote de roca volcánica, unido a la costa de Bermeo mediante un puente de piedra y una escalera de doscientos cuarenta y uno escalones, alberga en su cumbre una pequeña ermita dedicada a San Juan que lleva en pie, en diferentes versiones, desde al menos el siglo X.
La espectacularidad visual de Gaztelugatxe no es su única dimensión relevante. El lugar tiene también una importancia estratégica y simbólica que lo convirtió en punto de referencia para los marineros del Cantábrico durante siglos, en objetivo de distintos conflictos armados entre los siglos XIV y XVIII y en destino de peregrinaciones que combinaban la devoción a San Juan con el acceso a un punto en que el mar y la tierra se confrontan con una intensidad que pocas costas del mundo igualan.
La tradición de subir los escalones hasta la ermita y hacer sonar la campana tres veces para pedir un deseo o cumplir una promesa es uno de los rituales más vivos que se conservan en el litoral cantábrico vasco. El gesto de hacer sonar la campana en ese punto extremo donde la tierra termina y el océano comienza tiene una dimensión liminal que precede con mucho a la devoción cristiana que oficialmente lo organiza.
La popularidad de Gaztelugatxe se ha multiplicado en los últimos años tras su aparición como locación en la serie Juego de Tronos, donde aparece como Rocadragón. Esta notoriedad nueva ha llevado a medidas de control del acceso para preservar el entorno y el enclave, pero también ha acercado a muchos visitantes internacionales a un lugar que merece ser conocido por sus propias razones, que son mucho más antiguas y más profundas que cualquier producción televisiva.