Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Gipuzkoa —
La Cueva de Ekain, situada en el valle del río Urola en Gipuzkoa, es considerada la "Capilla Sixtina del arte rupestre vasco". Sus pinturas, realizadas hace aproximadamente 14.500 años, representan uno de los conjuntos de arte paleolítico más importantes de Europa y han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Descubierta en 1969 por los espeleólogos Andoni Albizuri y Rafael Rezabal, la cueva alberga más de 70 figuras de animales de una calidad artística excepcional. El llamado "Panel de los Caballos" es mundialmente famoso por su composición, su dinamismo y el magistral uso de las formas naturales de la roca para dar volumen a las figuras.
Los artistas del Magdaleniense que decoraron Ekain dominaban técnicas sofisticadas de pintura y grabado. Utilizaban pigmentos naturales —carbón y óxidos de hierro— y aprovechaban las irregularidades de la roca para crear efectos tridimensionales que aún hoy sorprenden por su modernidad y expresividad.
Para proteger este patrimonio irreemplazable, la cueva original permanece cerrada al público. Sin embargo, la réplica de Ekainberri, inaugurada en 2008 junto a la cueva original, permite vivir una experiencia inmersiva que reproduce fielmente las pinturas y el ambiente de la cavidad originaria.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.
La cueva de Ekain, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO junto con Altamira y otras cuevas paleolíticas en 2008, alberga uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes y mejor conservados del mundo. Situada en el municipio gipuzkoano de Zestoa, en un paraje de colinas suaves regado por el río Urola, la cueva contiene más de sesenta representaciones de animales ejecutadas hace entre trece y doce mil años con una maestría técnica que sigue asombrando a los especialistas.
El panel de los caballos de Ekain, donde más de una docena de équidos aparecen representados en diferentes posiciones y perspectivas con una precisión anatómica extraordinaria, es considerado por muchos prehistoriadores como la representación más lograda de caballos en todo el arte paleolítico mundial. La delicadeza de los trazados, el aprovechamiento de los relieves naturales de la roca para dar volumen a las figuras y la disposición compositiva del conjunto revelan un artista de capacidades excepcionales dentro de una tradición técnica ya muy desarrollada.
Para preservar el estado excepcional de los originales, la cueva de Ekain está cerrada al público general y solo accesible a investigadores autorizados. En su lugar, el centro Ekainberri en Zestoa ofrece una reproducción de alta fidelidad que permite vivir la experiencia de estar en presencia del arte rupestre sin el riesgo de deterioro que el aliento y el calor humanos representan para las pinturas originales. La réplica está realizada con tal nivel de detalle que los visitantes informados la describen como una experiencia genuinamente emotiva.
Que hace trece mil años alguien encontrara este rincón de Gipuzkoa lo suficientemente especial para realizar en él un acto de creación artística de esa magnitud no es un dato trivial. Sugiere que ciertos lugares del territorio vasco han tenido durante milenios una capacidad de convocatoria espiritual que va más allá de lo que el análisis geográfico o ecológico puede explicar.