Teodosio de Goni
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
— Nafarroa —
El santuario de San Miguel de Aralar se encuentra en la vertiente navarra de la sierra. Su arquitectura románica y su tradición religiosa lo convierten en un referente histórico.
Según la leyenda, Teodosio de Goñi fue condenado a hacer penitencia tras matar a sus padres, engañado por el diablo. San Miguel lo liberó al vencer al dragón que lo amenazaba.
El templo conserva un retablo de esmaltes del siglo XII, una de sus principales piezas artísticas. La imagen del arcángel participa en una tradición de visitas a diferentes poblaciones.
Los pastos y las montañas del entorno sitúan el santuario en el paisaje de Aralar. La devoción, el arte y los relatos forman parte de su memoria cultural.
La leyenda del caballero Teodosio de Goñi, cuya penitencia termina cuando San Miguel lo libera de sus cadenas en Aralar.
El proceso inquisitorial de 1610 y la memoria de las personas acusadas de brujería en Zugarramurdi.
La emboscada a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles y los relatos sobre Roldán que surgieron después.
El señor del bosque, protector de rebaños y poseedor de conocimientos que los humanos intentan obtener en las leyendas.
Seres de las leyendas vinculados a ríos y fuentes, reconocibles por sus pies de ave y sus peines de oro; algunas variantes marinas tienen cola de pez.
Las sorginak de la tradición oral, vinculadas a reuniones nocturnas, encantamientos y relatos de Mari.
El santuario reúne un edificio románico y una larga tradición de peregrinación. Su posición en la sierra permite relacionarlo con las poblaciones de los valles cercanos.
La historia de Teodosio de Goñi es un relato legendario de culpa, penitencia y liberación. El dragón y la intervención del arcángel forman parte de esa narración religiosa.
El retablo esmaltado destaca entre las obras conservadas en el templo. Sus imágenes permiten conocer formas de representación y técnicas del arte medieval.
Las visitas de la imagen de San Miguel a diferentes pueblos muestran una devoción que supera el propio santuario. El paisaje de Aralar proporciona el contexto de esa relación entre comunidades.