Teodosio de Goni
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
— Nafarroa —
El Santuario de San Miguel de Aralar es uno de los centros de espiritualidad más importantes y antiguos del País Vasco. Situado en lo alto de la sierra de Aralar, a más de 1.200 metros de altitud, este templo románico ha sido durante siglos lugar de peregrinación y veneración para las gentes de Navarra y Gipuzkoa.
La leyenda fundacional del santuario está protagonizada por Teodosio de Goñi, un caballero navarro que, engañado por el diablo, mató accidentalmente a sus padres. Condenado a vagar cargado de cadenas hasta obtener el perdón divino, fue liberado por San Miguel Arcángel cuando un dragón le atacó en una cueva de la sierra. En agradecimiento, Teodosio construyó el santuario.
El templo conserva un espléndido altar románico esmaltado del siglo XII, considerado una de las joyas del arte medieval europeo. La imagen de San Miguel, llevada en procesión por los pueblos de la comarca durante el mes de mayo, es objeto de una devoción que se remonta al menos al siglo XI.
La visita al santuario ofrece, además de su valor espiritual y artístico, panorámicas extraordinarias sobre los valles circundantes. El entorno de la sierra de Aralar, con sus prados de montaña, dólmenes y rebaños de ovejas, completa una experiencia que conecta con las tradiciones más profundas del pueblo vasco.
El caballero navarro que, enganado por el demonio, cometio parricidio y vago encadenado hasta ser liberado por San Miguel en Aralar.
El celebre proceso inquisitorial de 1610 contra las brujas navarras que celebraban aquelarres en la cueva sagrada.
La emboscada de los vascones al ejercito de Carlomagno en el paso pirenaico donde cayo el legendario Roldan.
El gigante peludo que habita en los bosques, protector de rebanos y guardian de los secretos de la agricultura y la forja.
Ninfas seductoras que habitan en rios y fuentes, reconocibles por sus pies de ave o cola de pez, peinan sus cabellos con peines de oro.
Las brujas y hechiceras vascas, sacerdotisas de Mari que dominaban pociones, maleficios y el arte de volar por los cielos nocturnos.