Valle de Baztan
Donde abundan las historias de duendes serviciales.
— Cuando los Iratxoak deciden ayudar —
No siempre los Iratxoak causan problemas. A veces, cuando una familia les trata con respeto y reconoce su presencia en el hogar, estos pequeños duendes se convierten en aliados invisibles que ayudan en las tareas más pesadas de la casa y la granja.
Una granjera de Baztan contaba que cada mañana encontraba el establo limpio y la leña perfectamente cortada, aunque nadie en la casa lo hubiera hecho. Ella sospechaba de los Iratxoak, así que empezó a dejar un cuenco de leche fresca junto al fuego cada noche como ofrenda de agradecimiento.
Las tareas misteriosas continuaron durante años, y la granja prosperó como ninguna otra en el valle. Pero había una regla sagrada: nunca intentar ver a los duendes mientras trabajaban. La curiosidad humana era su mayor ofensa, y quien osara espiarlos perdería su ayuda para siempre.
Un nieto curioso se escondió una noche para espiar a los pequeños ayudantes. Al día siguiente, la leche apareció derramada, la leña desordenada, y los Iratxoak nunca más volvieron a ayudar en aquella granja. La prosperidad terminó, y la familia aprendió que los dones sobrenaturales exigen respeto y discreción a cambio.
Donde abundan las historias de duendes serviciales.
Hogares donde los Iratxoak eligen establecerse.