Desfiladero de Itxassou
Localidad de Lapurdi donde se encuentra el Pas de Roland.
— El golpe de Durandal —

En el desfiladero de Itxassou, en Lapurdi, existe un enorme agujero que atraviesa la roca. La tradición cuenta que Roldán, el paladín de Carlomagno, lo abrió de un solo golpe de su legendaria espada Durandal.
Según el relato, tras la fatídica batalla de Roncesvalles, Roldán huía de los guerreros vascos que habían emboscado a la retaguardia franca. Acorralado entre las montañas, el héroe blandió su espada mágica con tal fuerza que partió la roca, abriendo un paso por el que escapar.
El "Pas de Roland" (Paso de Roldán) es en realidad una formación geológica natural, pero la leyenda la transformó en testimonio de la fuerza sobrehumana del héroe épico francés. Es uno de los muchos lugares del Pirineo vasco-francés asociados a la épica carolingia.
Para los vascos, esta leyenda tiene un sabor distinto: recuerda la victoria de los montañeses sobre el poderoso ejército franco, una hazaña que quedó grabada tanto en la memoria local como en la literatura épica europea.
Localidad de Lapurdi donde se encuentra el Pas de Roland.
Paso pirenaico donde tuvo lugar la emboscada a la retaguardia de Carlomagno.
En el año 778, en el paso de Roncesvalles, la retaguardia del ejército de Carlomagno fue aniquilada en una emboscada que la historia atribuyó a los vascones. Rolando, el sobrino del emperador y comandante de aquella retaguardia, murió allí y se convirtió en el más célebre de los héroes épicos medievales europeos.
La tradición vasca guarda una versión diferente de los hechos, más local y más terrenal que la épica del Cantar de Roldán. Los que conocen los pasos de montaña como quien conoce su propia casa nunca necesitaron inventar magia para explicar cómo un ejército numeroso fue destruido en los estrechos corredores del Pirineo navarro.
El toque del cuerno de marfil que Rolando tardó demasiado en hacer sonar para pedir socorro resonó según la leyenda hasta los hayedos que rodean el puerto. Ese sonido tardío, que llegó cuando ya no había remedio, se convirtió en el símbolo de la soberbia del guerrero que confía demasiado en sus propias fuerzas.
Roncesvalles permanece hoy como uno de los pasos más transitados del Camino de Santiago, donde peregrinos de todo el mundo cruzan sin saber del todo que están pisando el lugar exacto donde la historia y la leyenda se fusionaron de modo inextricable hace más de doce siglos de lluvia y piedra navarra.