Cumbres de Euskal Herria
Las moradas de los jentiles antes de su desaparición.
— El fin de la era de los gigantes —
Los jentiles eran gigantes que habitaban las montañas de Euskal Herria antes de la llegada del cristianismo. Poseían una fuerza descomunal, levantaban dólmenes y vivían ajenos a las costumbres de los pequeños humanos de los valles.
Una noche, una nube luminosa apareció en el cielo oriental. Los ancianos jentiles reconocieron la señal: era el anuncio del nacimiento del Kixmi (Cristo), y con él llegaba el fin de su era. La vieja religión moría; un nuevo tiempo comenzaba.
Aterrados ante el cambio, los gigantes decidieron abandonar este mundo. Se arrojaron desde los acantilados al mar o se enterraron bajo enormes piedras. Solo uno de ellos, el más viejo y sabio, llamado Olentzero, decidió quedarse para anunciar la buena nueva a los humanos.
Así terminó la era de los gentiles y comenzó la de los hombres. Los dólmenes y cromlechs quedaron como testimonio de su paso, y Olentzero se convirtió en el mensajero de la Navidad vasca, el último jentil que eligió quedarse.
Las moradas de los jentiles antes de su desaparición.
Los vestigios megalíticos que dejaron los gigantes.
Los jentilak ven una luz que no saben interpretar. La pregunta interrumpe su vida y los obliga a buscar la explicación del anciano.
El anuncio de Kixmi expresa en el cuento la llegada de un orden nuevo, asociado al cristianismo.
La retirada bajo una piedra convierte un monumento del paisaje en el lugar donde se cierra el tiempo de los gigantes.
La historia habla del cambio mediante personajes legendarios. No describe la desaparición real de una población de gigantes.