Valle de Muxika
Localidad vizcaína donde se encontraban los robles sagrados Peru y Mari.
— Robles sagrados de juramentos —

En el valle de Muxika, en Bizkaia, existían dos robles centenarios llamados Peru y Mari. Estos árboles no eran simples robles: se les consideraba testigos sagrados de los acuerdos entre vecinos.
Bajo su sombra se cerraban tratos comerciales, matrimonios, herencias y cualquier pacto que requiriera solemnidad. Los juramentos pronunciados junto a estos robles tenían fuerza de ley, pues se creía que los espíritus del bosque castigaban a quien incumpliera su palabra.
Quien rompía una promesa hecha bajo Peru y Mari sufría desgracias: enfermedades, pérdida de cosechas o la muerte del ganado. La comunidad respetaba estos árboles como símbolos de justicia ancestral.
Esta tradición conecta con el culto al roble presente en toda Euskal Herria, desde el Árbol de Gernika hasta los numerosos robles sagrados que aún se conservan en zonas rurales.
Localidad vizcaína donde se encontraban los robles sagrados Peru y Mari.
Villa donde se encuentra el roble sagrado más famoso de Euskal Herria.
Peru es uno de los pocos nombres propios masculinos que aparece sistemáticamente en los relatos de la mitología vasca, generalmente como el tipo del hombre ordinario y astuto que se las ingenia para sobrevivir o prosperar en un mundo donde las fuerzas sobrenaturales marcan las reglas. Su nombre mismo sugiere alguien sin pretensiones de heroísmo.
En el ciclo de relatos que lo vincula a Mari, Peru no intenta dominar a la diosa ni servirla devotamente sino entablar con ella una relación de igual a igual que ninguno de los dos puede sostener por mucho tiempo. La disparidad entre sus naturalezas es demasiado grande para cualquier tipo de equilibrio duradero.
Lo que distingue al ciclo de Peru de otros relatos míticos vascos es el tono. Hay un humor suave y autodestructivo en las aventuras de este personaje que lo convierten en algo más cercano a un antihéroe que a un protagonista épico. Sus encuentros con Mari terminan casi siempre con él en desventaja pero con algo aprendido.
Peru representa la conciencia que el pueblo vasco tiene de su propia pequeñez frente a las fuerzas del territorio, pero también su negativa a tomar esa pequeñez demasiado en serio. La risa ante lo que nos supera es una respuesta tan válida como el temor, y a veces mucho más útil para seguir adelante.