Montañas del exilio
Donde los Jentilak buscaron refugio tras su éxodo.
— El éxodo de los gigantes —
Una noche, los Jentilak vieron una luz extraña en el cielo oriental. Era una nube luminosa, una estrella que nunca habían visto antes. Consultaron a su anciano más sabio, Olentzero, quien estudió la señal durante horas en silencio, con el rostro cada vez más sombrío.
Los gigantes consultaron al más anciano, que interpretó aquella señal como el anuncio de Kixmi y del final de su tiempo. La noticia los llevó a retirarse del mundo que habían conocido.
Y así, los gigantes emprendieron su último viaje. Unos se marcharon hacia las montañas más lejanas, buscando refugio en cuevas olvidadas. Otros se arrojaron por los precipicios, prefiriendo la muerte a vivir en un mundo nuevo que no comprendían. Solo Olentzero decidió quedarse, adoptando las costumbres de los humanos.
En algunas versiones, Olentzero permanece para anunciar el nacimiento de Kixmi a los humanos. El cuento enlaza así el final de los jentilak con una nueva etapa, sin describir la desaparición histórica de una población de gigantes.
Donde los Jentilak buscaron refugio tras su éxodo.
Donde algunos gigantes eligieron acabar sus días.
Una luz desconocida aparece ante los jentilak. Los gigantes consultan al más anciano para comprender lo que ven.
El anciano interpreta la señal como el anuncio de Kixmi y del final de su tiempo. La noticia pone en marcha la retirada.
Los gigantes desaparecen bajo una gran piedra en las versiones que vinculan la historia con un dolmen.
Olentzero queda como superviviente en otras versiones del desenlace. El anciano consultado y el carbonero no tienen que ser el mismo personaje.