Los Lanzadores de Piedras

— La fuerza descomunal de los gigantes primigenios —


Jentilak lanzando piedra

Ficha rápida

  • Lugar: Montañas de Euskal Herria
  • Nombre en euskera: Harri-jaurtitzaileak
  • Seres implicados: Jentilak
  • Motivos: fuerza, juego, megalitos, competición
  • Cronología: Tradición oral prehistórica
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La Leyenda

Los Jentilak tenían tal fuerza que podían lanzar piedras enormes de una montaña a otra como si fueran simples guijarros de río. Lo que para los humanos son rocas imposibles de mover, para aquellos gigantes primigenios eran balones de juego con los que entretenerse.

En muchos lugares del País Vasco hay rocas gigantescas que parecen haber caído del cielo, situadas en lugares donde resulta imposible que hubieran llegado por medios naturales. La tradición las explica como piedras lanzadas por los Jentilak en sus competiciones de fuerza y puntería.

Dos gigantes en cumbres opuestas se retaban a ver quién lanzaba más lejos, y las piedras caían en los valles intermedios, donde permanecen hasta hoy. Algunas leyendas cuentan que los dólmenes son piedras que los Jentilak usaban para jugar a la pelota en las tardes de verano.

Y los menhires, según dicen, son piedras que clavaban en el suelo para marcar los límites de sus territorios o para señalar victorias en sus juegos. Así, todo el paisaje vasco está marcado por los juegos y las obras de aquellos gigantes que habitaron estas tierras antes que llegaran los hombres.

Lugares asociados

Montañas vascas

Cumbres de Euskal Herria

Desde donde los Jentilak lanzaban sus piedras.

Dólmenes y menhires

Monumentos megalíticos

Los restos pétreos de los juegos de los gigantes.

Criaturas relacionadas

Fuentes y documentación

  • J.M. Barandiaran (1972): Mitología Vasca
  • J. Caro Baroja: Algunos mitos españoles
  • Tradición oral de Euskal Herria

Los colosos que tallaron el paisaje a pedradas

Algunas montañas vascas muestran formaciones rocosas tan extrañas e imponentes que la imaginación popular las resistió durante siglos sin explicación geológica satisfactoria. La respuesta que el folclore ofreció fue directa y elocuente: los gigantes las lanzaron allí durante sus juegos o sus disputas épicas.

Los Jentilak y otros seres de estatura descomunal solían retarse mutuamente arrojando piedras desde una cumbre a otra a modo de deporte. Las que no llegaban al destino o se desviaban del trayecto quedaban clavadas donde caían, configurando el perfil accidentado de los valles cantábricos.

El juego ancestral que dio forma al territorio

Esta explicación mítica del paisaje tiene un profundo eco en los deportes rurales vascos actuales, donde el lanzamiento de piedras y troncos sigue siendo una disciplina vigorosa y celebrada. El arrankari que levanta una losa inmensa está repitiendo, sin saberlo, el gesto inaugural de los gigantes fundadores.

La cultura vasca encontró así un hilo conductor entre la geografía, el mito y el deporte que pocos pueblos han sabido mantener tan vivo. Cada concurso de harri jasotzaile es también, en cierta manera, un homenaje inconsciente a aquellos primeros modeladores del territorio montañoso.