Caseríos vascos
Hogares tradicionales donde habitan los duendes traviesos.
— Las travesuras domésticas de los Iratxoak —
¿Cuántas veces has dejado las llaves en un lugar y al volver ya no están? ¿Cuántas herramientas han desaparecido misteriosamente del taller para aparecer días después en el sitio más improbable? Los vascos saben que estas no son coincidencias ni despistes: son los Iratxoak haciendo de las suyas.
Estos pequeños duendes de risa aguda habitan en los rincones oscuros de los caseríos, bajo las piedras del hogar y entre las vigas del tejado. Su diversión favorita es esconder los objetos que más se necesitan: las tijeras del sastre, el dedal de la abuela, el martillo del herrero. Y cuanto más urgencia tiene uno por encontrarlos, más se ríen los Iratxoak desde sus escondites.
Una vieja ama de casa de Oiartzun contaba que había aprendido a dialogar con ellos. Cuando algo desaparecía, dejaba un platito con leche y miel en la esquina de la cocina, y al día siguiente el objeto perdido aparecía exactamente donde debería haber estado. Los Iratxoak no son malvados, decía, solo traviesos. Si les das respeto, te respetan.
Pero ay de quien los insulte o maldiga: entonces las travesuras se vuelven más persistentes, los objetos desaparecen por semanas, y las risas nocturnas no dejan dormir a nadie en la casa. Los sabios saben que es mejor tener a los Iratxoak como amigos que como enemigos.
Hogares tradicionales donde habitan los duendes traviesos.
Espacios del hogar donde se esconden los Iratxoak.