Caseríos ricos
Hogares donde algunos sospechaban uso de Galtzagorriak.
— Los servicios peligrosos de los Galtzagorriak —
Había una vez un labrador de Ataun que deseaba hacerse rico sin trabajar. Un día, un mercader misterioso le ofreció una caja pequeña a cambio de tres monedas de oro. "Dentro hay Galtzagorriak", dijo el mercader, "diablillos que harán todo el trabajo que les mandes. Pero ten cuidado: nunca deben estar ociosos, o se volverán contra ti".
El labrador abrió la caja y vio a los pequeños seres de pantalones rojos. "¡Trabajad!", ordenó. Y los Galtzagorriak sembraron sus campos en una noche. "¡Más!", exigió. Y construyeron un molino antes del amanecer. Pronto el labrador era el hombre más rico del valle, pero los Galtzagorriak nunca paraban de pedir más tareas.
"¡Haced que esas piedras se conviertan en oro!" Hecho. "¡Contad las estrellas del cielo!" Hecho antes del alba. Cada tarea imposible era completada, y los diablillos volvían pidiendo más. El labrador empezó a temer el momento en que se le acabaran las ideas.
Desesperado, consultó a una sabia de Aralar. "Mándalos a vaciar el mar con una concha", aconsejó. Y así lo hizo. Los Galtzagorriak siguen allí todavía, llevando agua del mar gota a gota, tarea que nunca terminará. Y el labrador aprendió que la riqueza fácil siempre tiene un precio oculto.
Hogares donde algunos sospechaban uso de Galtzagorriak.
Donde los diablillos siguen vaciando el mar con una concha.